Datos generales sobre Londres

Ubicación, población, clima y economía en Londres

La capital del Reino Unido se encuentra situada a las orillas del río Támesis (dividiendo la ciudad en dos y siendo navegable desde Londres), comprendiendo la “City” (también llamada “Square Mile”, ya que el centro de Londres en sentido estricto no pasa de 1 milla cuadrada) y 32 distritos, situándose en el sureste de la isla de Gran Bretaña, con una extensión cercana a los 1.600 Km², lo que la convierte en una de las ciudades más grandes de la Unión Europea. Igualmente, todo el área metropolitana de Londres tiene una población que supera los 14 millones de habitantes, lo que hace que sea la ciudad más poblada de la Unión.

Londres combina la “sobriedad” británica con el cosmopolitismo, que tiene su origen en su etapa colonial y en su tradición como metrópoli del Imperio Británico de la época victoriana. De esta forma, y fruto de su historia relativamente reciente, podemos observar por las calles de Londres, además del típico inglés “flemático”, a indios, pakistaníes, chinos, caribeños, africanos, …, lo que convierte a esta ciudad en un corolario de culturas, lo que constituye uno de los grandes atractivos de una ciudad que combina a la perfección la multiculturalidad con las más rancias tradiciones victorianas.

El idioma oficial es el inglés, pero, fruto de lo indicado, nos vamos a encontrar que en Londres (no así en el resto del Reino Unido) confluyen más de 200 idiomas de diferentes partes del Mundo, lo cual ya nos da idea de la multiculturalidad que encierra esta ciudad. Y, de la misma forma, aunque la religión mayoritaria es la Anglicana, hay una infinidad de religiones minoritarias que ponen de manifiesto esa riqueza cultural.

Londres dispone de un clima oceánico, lo que supone unas temperaturas bajas durante todo el año (en verano no superan los 30ºC), aunque el invierno no es excesivamente crudo (no más de 4ºC), si bien las lloviznas y el cielo cubierto son constantes, lo cual hace que la sensación de frío pueda llegar a ser insoportable para quienes no están acostumbrados a climas húmedos como el de Londres, por lo que se recomienda siempre llevar ropa de abrigo aunque viajemos a Londres en verano.

La moneda oficial es la Libra Esterlina (dividida en 100 peniques), ya que el Reino Unido no ha entrado en el sistema de la moneda única europea. Y es que los británicos siempre se han mantenido bastante reticentes a una integración total en la Unión Europea debido, en buena medida, a esa concepción de “potencia mundial” que aún conservan, concepción que, aunque ya no se muestre en lo colonial, sí que se pone de manifiesto en su poderío económico, ya que la “City” continúa siendo uno de los motores de la economía financiera mundial. Y es que son Nueva York y Londres los puntos de referencia a este nivel, quedando Tokio a la zaga. No hay que olvidar que un gran numero de las grandes corporaciones financieras e industriales tienen sede en Londres.

Un poco de Historia sobre Londres

El origen de Londres lo podemos datar en la época del Imperio Romano, cuando éste fortificó un enclave celta existente y lo llamó “Londinium”, a orillas del Támesis, río que le daba a dicho enclave especial importáncia estratégica y económica.

Hacia el siglo IV los romanos abandonarán la ciudad, pero Londres ya será un enclave estratégico importantísimo para el futuro, lo cual fue convirtiendo la ciudad en uno de los puertos más importantes desde el punto de vista económico y militar de Europa. Sin embargo, hasta la ocupación de la ciudad por los anglosajones en el año 796, ésta fue víctima de numerosas incursiones e invasiones por diferentes tribus nórdicas, pero sin ninguna intención de establecerse ni asentarse en la ciudad, de ahí que ese período entre la marcha de los romanos y la llegada de los anglosajones sea conocida como “Dark Age” o “Época Oscura”.

Efectivamente, la llegada de los anglosajones marcará el inicio de una verdadera identidad británica, ya que fijarán Londres como el lugar de residencia de sus reyes y se establecerán las posteriores construcciones que marcarán la personalidad e identidad de la ciudad, como es el caso de la Abadía de Westminster y su Palacio. Londres se convertirá en la capital oficial de Inglaterra con la llegada de los normandos, de la mano de Guillermo el Conquistador.

A diferencia de lo que ocurrió con otras urbes importantes europeas, Londres comenzará a florecer en la Edad Media, período en el que se forjará la mística y las leyendas de los caballeros medievales más famosas, lo que envolverá la Historia de Inglaterra de este período en una de las fructíferas en este tipo de literatura. Al propio tiempo, el período medieval convertirá a Londres en uno de los puntos económicos más importantes de Europa, comenzando a forjarse así su importancia e influencia posteriores, desarrollándose significativamente su economía y aumentando al propio tiempo su población.

El Cisma de Enrique VIII con la Iglesia Católica y la creación de la Iglesia Anglicana marcarán un antes y un después sin retorno en la importancia de Londres como ciudad y de Inglaterra como país. Efectivamente, a partir de ese momento, Londres e Inglaterra estarán en condiciones de plantearse nuevas metas, a diferencia de lo que ocurría con el resto de Europa, ya que la liberación con respecto al poder de Roma dará lugar a la necesidad de buscar una identidad política propia que desembocará en la “Commonwealth of England” de la mano de Oliver Cromwell, una especie de República en constante confrontación con el Rey, con el objetivo de limitar los poderes de éste y otorgarle todo el poder a la Cámara de los Comunes. En realidad, se tratará de la primera revolución europea y en la que se asistirá al fin del poder absoluto de un monarca europeo.

Sin embargo, el florecimiento de Londres se verá interrumpido por el gran incendio de 1666, por lo que será necesaria su reconstrucción casi total, lo cual, sin embargo, servirá para dar un nuevo impulso a la ciudad, ya que ello permitirá la construcción de numerosos puentes sobre el Támesis, el establecimiento de un sistema de aguas corrientes, de alumbrado de la ciudad a gas y un crecimiento urbano ordenado para lo que era la época, lo que conducirá a que Londres se convirtiera en la ciudad más grande del Mundo en ese período.

Pero será la Época Victoriana la que definitivamente convierta a Londres en la capital de un Imperio. Efectivamente, la coronación de la Reina Victoria en 1837 coincidirá con la expansión colonial del Imperio Británico en el Mundo, especialmente en Asia y Oriente Medio, siendo una de las joyas de la Corona la India, la cual, paradójicamente, nunca visitó la Reina Victoria.

A partir de ahí Londres se convertirá en una de las ciudades más importantes e influyentes del Mundo, con una solidez desconocida hasta entonces en cualquier otro imperio, ya que ni la pérdida de las colonias ni las dos guerras mundiales, que castigarían especialmente al Reino Unido y su capital, serán suficientes para que pierda esa influencia; al contrario, Londres y el Reino Unido saldrán reforzados de esos golpes, sin perder influencia política y económica en el Mundo, a pesar de que la primera potencia mundial pasara a ser ahora EE.UU.

Efectivamente, Londres continúa siendo uno de los motores económicos, políticos y culturales en el Mundo contemporáneo, y, a pesar de que la primera potencia mundial se encuentra ahora al otro lado del Atlántico, la opinión de Londres es fundamental actualmente en las decisiones de EE.UU. en política internacional. Al mismo tiempo, la actitud de Londres es fundamental en la conformación política y económica de la Unión Europea, ya que, aunque el Reino Unido vea con prudencia el proceso de unión política y económica europeas, sin duda alguna su actitud determinará el futuro de la Unión, ya que, necesariamente, el Reino Unido habrá de formar parte del proyecto si se quiere que funcione una Europa unida.

Londres es todo un símbolo en la Historia pasada y futura de Europa. Se trata de una ciudad llena de contrastes en la que se combinan el pasado y la modernidad, la tradición más absoluta de siglos de Monarquía Británica combinada con uno de los mestizajes étnicos más acusados de Europa. Si has elegido viajar a Londres, desde luego vas a repetir, ya que se trata de una ciudad que ofrece todas las posibilidades al viajero, constituyendo toda una experiencia realmente enriquecedora.

Te recomendamos especialmente que te empapes de la “City”, la parte más antigua de la ciudad, la cual se corresponde con la zona que amurallaran los romanos, muralla que, por cierto, en algunos lugares aún es visible y que coincide en sus límites con Westminster al oeste, Camden al noroeste, Tower Hamlets al este, Inslington y Hackney al norte y Southwark al sur. La “City” constituye el Condado Ceremonial más pequeño de Inglaterra, integrándose, a su vez, dentro del Condado del Gran Londres, siendo la zona más tradicional de Londres, pero, al mismo tiempo, una de las que tiene mayor vida, especialmente si hablamos de tiendas, restaurantes y cafeterías, así como de oficinas y edificios de negocios; el lugar perfecto para comenzar a disfrutar de Londres y sus atractivos en tu viaje.